¿Por qué, a mis años, me he afiliado a un partido político?
No sólo yo, todos nosotros, tú también, estamos
preocupados con los temas políticos. Sólo hay que ver los emails
que recibimos y rebotamos, continuamente, repletos de quejas,
denuncias y acusaciones sobre los muchos problemas generales que, no
sólo no arreglan los políticos, sino que, encima, de gran parte, suelen
ser ellos los auténticos creadores. Pero, independientemente del
desahogo que en principio nos pueda proporcionar este incesante río
de quejas surcando la red, su resultado práctico suele ser nulo. Y,
al final, tal cúmulo diario de desgracias irremediables pasando ante
nosotros termina provocándonos una insana sensación de agobio.
Nuestra constitución asigna inequívocamente a los
partidos políticos la función de canalizar la participación de los
ciudadanos en la actividad política. !Qué lástima que no hubiera
encomendado esta función nuestra constitución al gmail, al facebook
o a las redes sociales en general! Aunque, por entonces, creo que no
había de estas cosas. La cuestión es que, si te preocupan los
problemas llamados políticos, y crees, como yo, que existen fórmulas
para resolverlos, lo más directo que puedes hacer como ciudadano, es
afiliarte a un partido político. Y quizás, ahora que soy viejo,
tengo más ideas que aportar que cuándo era más joven y tenía
menos tiempo para dedicarlo a pensar en estos asuntos. Ése es el
porqué.
Pero, ¿por qué Ciudadanos, habiendo partidos más
importantes? Esto es muy sencillo de explicar. Resulta que yo he
visto diversos vídeos de Albert Rivera, su presidente, y en todos
ellos hace especial hincapié en que su partido es un partido
diferente, que propugna la participación democrática interna, y que
los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Esa
apuesta por la democracia manifestada explicitamente de forma tan
convencida por su presidente, fue para mí la principal razón que me
decidió a pedir la afiliación en este partido.
Sé perfectamente que los otros partidos no son
democráticos. No sólo no son democráticos los demás partidos, es
que tampoco lo son el resto de las organizaciones que funcionan en
nuestro país, como por ejemplo la administración, las empresas
privadas o los sindicatos. Tenemos un hábito heredado que nos dirige
hacia el verticalismo organizativo. No hay que olvidar que nuestro
hoy arranca de una etapa anterior de 40 años de dictadura, donde
todo funcionaba así legalmente, de forma vertical. En realidad, no
somos ni siquiera conscientes de nuestras carencias demócratas,
creemos incluso que tenemos todo el derecho del mundo a presentarnos como democráticos siendo tales como somos. Porque creemos en
nosotros mismos, en que lo que hacemos está bien, pero no creemos en
el funcionamiento democrático. Lo relacionamos instintivamente con
la falta de autoridad, con la debilidad de las normas, y, a todo
aquel que no sea mando lo consideramos ilegítimo para aportar
ninguna sugerencia y, si lo hace, identifiquemos inmediatamente su
propuesta como una manifestación de crítica malsana emitida por un
atrevido rebelde o por un gilipollas. En realidad no hemos llegado
ni a aprender como se establece ese funcionamiento democrático en
una organización. Sé que PP y PSOE no son democráticos porque he
sido funcionario durante toda mi vida y he tenido a los dos partidos
dirigiendo la administración en que yo trabajaba, y sé como se
comportaban en la administración, y de la misma forma se comportan
en sus partidos. Ganaban las elecciones, llegaban los nuevos
ministros, nombraban a sus nuevos directores generales, éstos
nombraban a su asesores. Todos traían una cosa en común: ni
puñetera idea de los asuntos que se resolvían en aquella
dependencia que iban a dirigir. No podían por tanto hablar con nadie
de nosotros, para que no se evidenciase su gran fraude. Se reunían
consigo mismos. No se atrevían tampoco a contradecirse entre ellos,
y mucho menos a su jefe que los había nombrado. Eran impenetrables y
mudos con nosotros, los que esperábamos sus instrucciones. Eran
fieles a sus jefes que les pedían confidencialidad. Pero, leche,
ellos habían ido allí para hacer que aquello funcionase. Afuera,
fuera de la administración, en la calle, todo el mundo creía que
aquello estaba en las mejores manos. Y lo estaba: en las nuestras.
Porque mientras esperábamos a ver que nos decían que había que
hacer, continuábamos por nuestras cuenta con las tareas, como
siempre. Qué decir de la participación democrática en partidos que
se crean entre 3 o 4, y, nada más crearse, anuncian ya su programa
para las próximas elecciones. Es el caso de Vox, de Podemos y no
digamos del partido de Elpidio Silva, cuyo nombre ni siquiera conozco
¿Qué participación van a tener sus afiliados si ni siquiera les
han llamado para leerles el programa? De UpyD no conozco su
funcionamiento interno de participación, pero sólo viendo el
carácter de su presidenta me lo imagino perfectamente.
¿Qué es el funcionamiento democrático de un
partido político? ¿Realmente es tan importante? Un partido político
es una fábrica de ideas. El obrador o nave central de esa fábrica
debe reunir a sus afiliados en consejo permanente para debatir sobre
los problemas que afectan al país y sobre las diversas soluciones
que los pueden arreglar. El resultado de todos esos debates en
permanente reciclaje es el programa propio de ese partido. No hay un
libro de Marx o de Milton Fredman donde se puedan consultar las
soluciones a los problemas de nuestro tiempo. Nosotros todos tenemos
que ser los Marx y los Fredman de nuestro tiempo. Un ciudadano que se
afilia a un partido político es porque tiene ideas que aportar o
porque tiene una especial capacidad para escuchar las ideas aportadas
por otras personas, para analizarlas hasta llegar al nivel más
elemental, para evaluarlas y para defenderlas aunque no sean suyas o
para rebatirlas si no está de acuerdo, aunque sean de su mejor
amigo. Un afiliado va al partido a enriquecerlo con sus aportaciones,
no a enriquecerse él con sus silencios. La fidelidad en los partidos
puede confundirse con la complicidad o con la cobardía. No hay nada
más importante para el presidente de un partido que comprobar que en
su partido el debate es incesante, que los mejores de sus asesores no
paran de proponer soluciones al resto de los afiliados para que las
sometan a la criba de sus observaciones y de sus cuestionamientos en
sus debates permanentes. Si hay algo que es posible, gracias al
desarrollo de la tecnología de las redes sociales, es la posibilidad
de debatir con un formato establecido y formal, entre todo tipo de
gentes, separadas por enormes distancias, con absoluto respeto y
cumpliendo con un tiempo establecido de antemano, de modo que si no
se hace es porque no se cree en ello, porque no se cree en que la
gente , la demo, pueda aportar nada que mejore a lo que piensen los
notables, la aristo. Un partido en el que su presidente se pasa el
día en su amplio despacho y no se entera de que no hay un
debate incesante en su sala de reuniones, de que a los únicos
afiliados que conoce son los que van a verle a su propio despacho,
que no participa él mismo cada día en los propios debates para rebatir, como
uno más, una idea de otro o para presentar una propia y aceptar que se la
rebata un simple afiliado de base, es seguramente un presidente que
al cabo de 20 años se enterará con asombro de que su tesorero se ha
llevado 40 millones a Suiza y su secretario general le ha estado
entregando sobres hasta a él sin enterarse.
Yo creo que Ciudadanos, C`s, no es un partido
democrático, sino que será el partido democrático. El único. El primero. El
que romperá moldes. El que dará ejemplo para que los demás lo
sigan.
Por eso me he afiliado a Ciudadanos.
Me gusta lo que escribes sobre C's. Enhorabuena!! Me gusta C's. Por favor, presentaros a nivel nacional. He llegado aquí por tu blog del relato corto, que procuraré leer, y por tu intervención en la noticia del Quijote de Reverte, en El País, que por otra parte he de reconocer que no suelo leer, soy más de El Mundo, El Confidencial, Libertad Digital. De verdad creo que C's puede ser muy buena solución. Ah, cuidado con todo el que se meta en C's, hay mucho vividor profesional de la política (no hablo de ti, no te conozco minimamente), pero sí que recuerdo a una diputada autonómica de C's interviniente en el programa del sacerdote franciscano (ha pasado ya por tantas cadenas que no sé qué programa fue), que en cuanto se le empezó a tocar el tema de los sueldos políticos, lo poco transparentes que son, las dietas, complementos y etc, junto a otros temas achacables a la clase política, no reaccionó muy bien que digamos, y se enrocó en la defensa de la política y, sin nombrarla, de la clase política como cualquier politico de cualquier otro partido. Ay cuando se tocan temas sensibles al bolsillo de los políticos!! En fin, lo dicho, anécdotas aparte, que tal como está el patio C's me parece casi la única alternativa decente. Espero que os votemos mucha gente y que esteis a la altura y no defraudeis.
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