jueves, 1 de mayo de 2014

Ciudadanos, C´s: el partido democrático.

¿Por qué, a mis años, me he afiliado a un partido político?
No sólo yo, todos nosotros, tú también, estamos preocupados con los temas políticos. Sólo hay que ver los emails que recibimos y rebotamos, continuamente, repletos de quejas, denuncias y acusaciones sobre los muchos problemas generales que, no sólo no arreglan los políticos, sino que, encima, de gran parte, suelen ser ellos los auténticos creadores. Pero, independientemente del desahogo que en principio nos pueda proporcionar este incesante río de quejas surcando la red, su resultado práctico suele ser nulo. Y, al final, tal cúmulo diario de desgracias irremediables pasando ante nosotros termina provocándonos una insana sensación de agobio.
Nuestra constitución asigna inequívocamente a los partidos políticos la función de canalizar la participación de los ciudadanos en la actividad política. !Qué lástima que no hubiera encomendado esta función nuestra constitución al gmail, al facebook o a las redes sociales en general! Aunque, por entonces, creo que no había de estas cosas. La cuestión es que, si te preocupan los problemas llamados políticos, y crees, como yo, que existen fórmulas para resolverlos, lo más directo que puedes hacer como ciudadano, es afiliarte a un partido político. Y quizás, ahora que soy viejo, tengo más ideas que aportar que cuándo era más joven y tenía menos tiempo para dedicarlo a pensar en estos asuntos. Ése es el porqué.
Pero, ¿por qué Ciudadanos, habiendo partidos más importantes? Esto es muy sencillo de explicar. Resulta que yo he visto diversos vídeos de Albert Rivera, su presidente, y en todos ellos hace especial hincapié en que su partido es un partido diferente, que propugna la participación democrática interna, y que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Esa apuesta por la democracia manifestada explicitamente de forma tan convencida por su presidente, fue para mí la principal razón que me decidió a pedir la afiliación en este partido.
Sé perfectamente que los otros partidos no son democráticos. No sólo no son democráticos los demás partidos, es que tampoco lo son el resto de las organizaciones que funcionan en nuestro país, como por ejemplo la administración, las empresas privadas o los sindicatos. Tenemos un hábito heredado que nos dirige hacia el verticalismo organizativo. No hay que olvidar que nuestro hoy arranca de una etapa anterior de 40 años de dictadura, donde todo funcionaba así legalmente, de forma vertical. En realidad, no somos ni siquiera conscientes de nuestras carencias demócratas, creemos incluso que tenemos todo el derecho del mundo a presentarnos como democráticos siendo tales como somos. Porque creemos en nosotros mismos, en que lo que hacemos está bien, pero no creemos en el funcionamiento democrático. Lo relacionamos instintivamente con la falta de autoridad, con la debilidad de las normas, y, a todo aquel que no sea mando lo consideramos ilegítimo para aportar ninguna sugerencia y, si lo hace, identifiquemos inmediatamente su propuesta como una manifestación de crítica malsana emitida por un atrevido rebelde o por un gilipollas. En realidad no hemos llegado ni a aprender como se establece ese funcionamiento democrático en una organización. Sé que PP y PSOE no son democráticos porque he sido funcionario durante toda mi vida y he tenido a los dos partidos dirigiendo la administración en que yo trabajaba, y sé como se comportaban en la administración, y de la misma forma se comportan en sus partidos. Ganaban las elecciones, llegaban los nuevos ministros, nombraban a sus nuevos directores generales, éstos nombraban a su asesores. Todos traían una cosa en común: ni puñetera idea de los asuntos que se resolvían en aquella dependencia que iban a dirigir. No podían por tanto hablar con nadie de nosotros, para que no se evidenciase su gran fraude. Se reunían consigo mismos. No se atrevían tampoco a contradecirse entre ellos, y mucho menos a su jefe que los había nombrado. Eran impenetrables y mudos con nosotros, los que esperábamos sus instrucciones. Eran fieles a sus jefes que les pedían confidencialidad. Pero, leche, ellos habían ido allí para hacer que aquello funcionase. Afuera, fuera de la administración, en la calle, todo el mundo creía que aquello estaba en las mejores manos. Y lo estaba: en las nuestras. Porque mientras esperábamos a ver que nos decían que había que hacer, continuábamos por nuestras cuenta con las tareas, como siempre. Qué decir de la participación democrática en partidos que se crean entre 3 o 4, y, nada más crearse, anuncian ya su programa para las próximas elecciones. Es el caso de Vox, de Podemos y no digamos del partido de Elpidio Silva, cuyo nombre ni siquiera conozco ¿Qué participación van a tener sus afiliados si ni siquiera les han llamado para leerles el programa? De UpyD no conozco su funcionamiento interno de participación, pero sólo viendo el carácter de su presidenta me lo imagino perfectamente.
¿Qué es el funcionamiento democrático de un partido político? ¿Realmente es tan importante? Un partido político es una fábrica de ideas. El obrador o nave central de esa fábrica debe reunir a sus afiliados en consejo permanente para debatir sobre los problemas que afectan al país y sobre las diversas soluciones que los pueden arreglar. El resultado de todos esos debates en permanente reciclaje es el programa propio de ese partido. No hay un libro de Marx o de Milton Fredman donde se puedan consultar las soluciones a los problemas de nuestro tiempo. Nosotros todos tenemos que ser los Marx y los Fredman de nuestro tiempo. Un ciudadano que se afilia a un partido político es porque tiene ideas que aportar o porque tiene una especial capacidad para escuchar las ideas aportadas por otras personas, para analizarlas hasta llegar al nivel más elemental, para evaluarlas y para defenderlas aunque no sean suyas o para rebatirlas si no está de acuerdo, aunque sean de su mejor amigo. Un afiliado va al partido a enriquecerlo con sus aportaciones, no a enriquecerse él con sus silencios. La fidelidad en los partidos puede confundirse con la complicidad o con la cobardía. No hay nada más importante para el presidente de un partido que comprobar que en su partido el debate es incesante, que los mejores de sus asesores no paran de proponer soluciones al resto de los afiliados para que las sometan a la criba de sus observaciones y de sus cuestionamientos en sus debates permanentes. Si hay algo que es posible, gracias al desarrollo de la tecnología de las redes sociales, es la posibilidad de debatir con un formato establecido y formal, entre todo tipo de gentes, separadas por enormes distancias, con absoluto respeto y cumpliendo con un tiempo establecido de antemano, de modo que si no se hace es porque no se cree en ello, porque no se cree en que la gente , la demo, pueda aportar nada que mejore a lo que piensen los notables, la aristo. Un partido en el que su presidente se pasa el día en su amplio despacho y no se entera de que no hay un debate incesante en su sala de reuniones, de que a los únicos afiliados que conoce son los que van a verle a su propio despacho, que no participa él mismo cada día en los propios debates para rebatir, como uno más, una idea de otro o para presentar una propia y aceptar que se la rebata un simple afiliado de base, es seguramente un presidente que al cabo de 20 años se enterará con asombro de que su tesorero se ha llevado 40 millones a Suiza y su secretario general le ha estado entregando sobres hasta a él sin enterarse.
Yo creo que Ciudadanos, C`s, no es un partido democrático, sino que será el partido democrático. El único. El primero. El que romperá moldes. El que dará ejemplo para que los demás lo sigan.

Por eso me he afiliado a Ciudadanos.

1 comentario:

  1. Me gusta lo que escribes sobre C's. Enhorabuena!! Me gusta C's. Por favor, presentaros a nivel nacional. He llegado aquí por tu blog del relato corto, que procuraré leer, y por tu intervención en la noticia del Quijote de Reverte, en El País, que por otra parte he de reconocer que no suelo leer, soy más de El Mundo, El Confidencial, Libertad Digital. De verdad creo que C's puede ser muy buena solución. Ah, cuidado con todo el que se meta en C's, hay mucho vividor profesional de la política (no hablo de ti, no te conozco minimamente), pero sí que recuerdo a una diputada autonómica de C's interviniente en el programa del sacerdote franciscano (ha pasado ya por tantas cadenas que no sé qué programa fue), que en cuanto se le empezó a tocar el tema de los sueldos políticos, lo poco transparentes que son, las dietas, complementos y etc, junto a otros temas achacables a la clase política, no reaccionó muy bien que digamos, y se enrocó en la defensa de la política y, sin nombrarla, de la clase política como cualquier politico de cualquier otro partido. Ay cuando se tocan temas sensibles al bolsillo de los políticos!! En fin, lo dicho, anécdotas aparte, que tal como está el patio C's me parece casi la única alternativa decente. Espero que os votemos mucha gente y que esteis a la altura y no defraudeis.

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