miércoles, 23 de abril de 2014

CIUDADANOS, un partido.... ilusionante


Sólo un partido como CIUDADANOS puede acabar la transición y llevarnos por fin a la DEMOCRACIA.

Porque esto que tenemos, desgraciadamente, no puede llamarse democracia. Seguimos perdidos en la transición después de 36 años. DEMOCRACIA es EL GOBIERNO DEL PUEBLO. Pero, aquí, el pueblo es consultado simbólicamente un día cada cuatro años, para ser olvidado después 365 días al año durante cuatro años completos.

No. Ni la participación del pueblo es satisfactoria, ni la organización funcional del Estado se corresponde con la de un gobierno democrático moderno. Nuestra constitución se redactó de forma precipitada en un momento en el que el pueblo no estaba preparado para decidir sobre algo que desconocía en absoluto, por simple falta de uso, y los políticos que la redactaron se aprovecharon de esa falta de preparación del pueblo, para escribir más artículos de los pertinentes y para tratar más temas de los absolutamente necesarios en aquel crucial momento.

A mi entender nos engañaron con aquella constitución y nos colaron cosas nuevas, como las autonomías, que el pueblo ni pedía, ni conocía, y que, a la postre, se han demostrando bastante nocivas. Por otro lado, los políticos se atribuyeron un grado de representatividad para sí mismos que los convertía en los amos absolutos de un país, en el que, paradójicamente, nos decían que la soberanía residía y reside en el pueblo. Desde la falta de compromisos para comparecer periódicamente ante el pueblo soberano para darle explicaciones detalladas de su gestión y de sus decisiones y propuestas, que ha llegado hasta el colmo de que el último presidente diera las ruedas de prensa por un plasma, o lo que se quieran inventar para la próxima vez, hasta la impunidad jurídica, o las vinculaciones y sometimientos de unos estamentos que deberían ser independientes y no lo son. En resumen, que de aquellos polvos vienen estos lodos. Los graves problemas coyunturales que siempre tenemos, derivan principalmente de una estructura del Estado mal diseñada, principalmente por la ausencia premeditada de unos protocolos de control riguroso del pueblo sobre sus políticos. Hay que reformar la constitución para conseguir un país auténticamente democrático. Ninguno de los partidos políticos con solera y curriculum tienen pretensiones de proponer ese cambio necesario, ni se merecen la credibilidad necesaria si en algún momento lo plantean. El único partido que puede proponer con toda legitimidad un cambio de la constitución dirigido a dar más participación y control a los ciudadanos sobre el sistema, es un partido nuevo que se llama precisamente CIUDADANOS.


Tenemos un lider joven, preparado, audaz y con carisma. Tenemos un partido joven sin lacras y con un mensaje que propone: Más democracia; Más participación; Un proyecto ilusionante para todo el país; Una España unida; Unos Estados Unidos de Europa. Y tenemos, en esta campaña para las elecciones europeas, la primera ocasión para empezar a contarle, sin complejos, al resto de los ciudadanos del país cuál es ese proyecto ilusionante que queremos realizar. Entonces... ¿A qué estamos esperando?

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