lunes, 5 de mayo de 2014

Una candidatura europea diferente




Yo soy de los que piensa que esta convocatoria a las elecciones europeas, Ciudadanos debió dejarla pasar. Era precipitado meterse en estas elecciones sin tener desarrollado el partido a nivel estatal y sin tampoco un programa y una estrategia debatidos a nivel estatal. Aunque fueran un desarrollo y un debate digital, que es el tipo de desarrollo y de debate que, en cualquier caso, con prisas o sin ellas, yo creo que debería hacerse. Pero, a lo hecho, pecho. Y cuando digo pecho, quiero decir que ahora hay que ir a muerte, a por todas. Hay que ser audaces y diferentes. Hay que ser innovadores y valientes. No tenemos nada que conservar, no tenemos nada que perder. Es más, si perdemos muriendo en la lucha, habremos ganado. No podemos jugar con sus mismas armas. Con sus mismas técnicas. Por ejemplo la otra noche en la sexta, Javier Nart, aún sabiendo inglés, francés, catalán, y árabe, no debió entrar al trapo que le tendía el periodista. Ya sabemos todos que Javier Nart es un hombre culto y preparado, por tanto él no debió darle al periodista la respuesta que hubiéramos dado cualquiera en su caso, que es la que dio. El debería haber dado una respuesta diferente, e inesperada, pero más lógica y apropiada al asunto entre manos. Él debió decirle que el idioma que va a hablar en Bruselas es el idioma de la verdad. Con esa respuesta nos hubiera dado mucho más ánimos para votarle, porque ése es el idioma que, todos los ciudadanos, queremos que empiecen a utilizar los parlamentarios y los políticos en general: el idioma de la verdad. Por eso además se le ha elegido a él, porque es valiente y amante de la verdad, no porque sea culto, aunque, ya sabemos que también.

Diferentes, es apartarse del patrón que han seguido hasta aquí todos estos eurodiputados que nos han aburrido, hasta la fecha, con su porte estirado y su pose de gente importante, que parece que allí van a descubrir la genética del alma, cuando todos sabemos que no son nadie, sino tan sólo un simple número para contar cada vez que les manden levantar la mano, sabiendo de antemano cuál es la que van a levantar, si no es que se equivocan.

Todos sabemos que con uno o dos diputados que va a sacar nuestro partido, en el caso más favorable, ni aunque sacasen cinco, van a poder hacer nada que sea significativo de cara a los ciudadanos que les vamos a dar su nuestro voto. Pues, decir precisamente eso, que no van a poder hacer nada, sería empezar utilizando ese idioma de la verdad que los ciudadanos queremos que usen. No van a poder hacer nada de lo que nosotros quisiéramos que hicieran: aportar soluciones para arreglar los problemas que nos agobian: el paro, la corrupción, la pobreza en Europa, la miseria en el tercer mundo, la violencia de los tiranos en países democráticos y no democráticos..... No van a poder proponer soluciones ni los diputados de C's, ni tampoco los del PP, ni del PSOE, con ser seguramente muchos más. Como no lo han hecho nunca antes. Y nos lo pueden decir claramente, sin fingimientos forzados, porque todos nosotros lo sabemos perfectamente.

¿En qué grupo nos vamos a integrar? Pues, si por mí fuera, en ninguno. Para qué, para que nos digan cuando tenemos que levantar la mano, y cuando no, a cambio de no sabemos qué. Por mí, que levanten su mano cuando les dicte su sentido común. Para eso les hemos votado, por lo menos para que levanten sus manos cuando quieran, pensando en nosotros, sólo en nosotros, e, independientemente, de que, los que hagan la propuesta a votar, sean los rojos o los azules.


Yo, por lo menos, lo único que les pediría, aparte de que mantengan su pequeña independencia, es que abran un canal de comunicación interactiva con nosotros, con sus votantes. Nosotros los vamos a poner allí, y lo justo, es que nos dejen una puerta abierta para que les escribamos con nuestras observaciones, con nuestras preguntas, con nuestras posibles peticiones de información, e incluso ¿por qué no?, brindándose a hacer por nosotros alguna gestión que les sea factible en su situación de españoles destacados en la Unión Europea gracias a nuestros votos. Un simple blog, abierto a los comentarios, en el que nos cuenten cada día, o cada semana, lo que van haciendo ellos, si les dejan hacer algo, y los otros. Contarnos las cosas que vean por aquel mundo nuevo que se van a encontrar. Sus opiniones sobre cómo les parece: mal o bien. En fin, alguien próximo y abierto para quienes les vamos a votar, como un amigo. Porque nosotros los vamos a votar por simpatía, sin esperar nada más. Algo sencillo, para mí al menos, que lo hago gratis y para nadie, sin esfuerzo, cada vez que puedo, con este blog dedicado a Ciudadanos.  

jueves, 1 de mayo de 2014

Ciudadanos, C´s: el partido democrático.

¿Por qué, a mis años, me he afiliado a un partido político?
No sólo yo, todos nosotros, tú también, estamos preocupados con los temas políticos. Sólo hay que ver los emails que recibimos y rebotamos, continuamente, repletos de quejas, denuncias y acusaciones sobre los muchos problemas generales que, no sólo no arreglan los políticos, sino que, encima, de gran parte, suelen ser ellos los auténticos creadores. Pero, independientemente del desahogo que en principio nos pueda proporcionar este incesante río de quejas surcando la red, su resultado práctico suele ser nulo. Y, al final, tal cúmulo diario de desgracias irremediables pasando ante nosotros termina provocándonos una insana sensación de agobio.
Nuestra constitución asigna inequívocamente a los partidos políticos la función de canalizar la participación de los ciudadanos en la actividad política. !Qué lástima que no hubiera encomendado esta función nuestra constitución al gmail, al facebook o a las redes sociales en general! Aunque, por entonces, creo que no había de estas cosas. La cuestión es que, si te preocupan los problemas llamados políticos, y crees, como yo, que existen fórmulas para resolverlos, lo más directo que puedes hacer como ciudadano, es afiliarte a un partido político. Y quizás, ahora que soy viejo, tengo más ideas que aportar que cuándo era más joven y tenía menos tiempo para dedicarlo a pensar en estos asuntos. Ése es el porqué.
Pero, ¿por qué Ciudadanos, habiendo partidos más importantes? Esto es muy sencillo de explicar. Resulta que yo he visto diversos vídeos de Albert Rivera, su presidente, y en todos ellos hace especial hincapié en que su partido es un partido diferente, que propugna la participación democrática interna, y que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Esa apuesta por la democracia manifestada explicitamente de forma tan convencida por su presidente, fue para mí la principal razón que me decidió a pedir la afiliación en este partido.
Sé perfectamente que los otros partidos no son democráticos. No sólo no son democráticos los demás partidos, es que tampoco lo son el resto de las organizaciones que funcionan en nuestro país, como por ejemplo la administración, las empresas privadas o los sindicatos. Tenemos un hábito heredado que nos dirige hacia el verticalismo organizativo. No hay que olvidar que nuestro hoy arranca de una etapa anterior de 40 años de dictadura, donde todo funcionaba así legalmente, de forma vertical. En realidad, no somos ni siquiera conscientes de nuestras carencias demócratas, creemos incluso que tenemos todo el derecho del mundo a presentarnos como democráticos siendo tales como somos. Porque creemos en nosotros mismos, en que lo que hacemos está bien, pero no creemos en el funcionamiento democrático. Lo relacionamos instintivamente con la falta de autoridad, con la debilidad de las normas, y, a todo aquel que no sea mando lo consideramos ilegítimo para aportar ninguna sugerencia y, si lo hace, identifiquemos inmediatamente su propuesta como una manifestación de crítica malsana emitida por un atrevido rebelde o por un gilipollas. En realidad no hemos llegado ni a aprender como se establece ese funcionamiento democrático en una organización. Sé que PP y PSOE no son democráticos porque he sido funcionario durante toda mi vida y he tenido a los dos partidos dirigiendo la administración en que yo trabajaba, y sé como se comportaban en la administración, y de la misma forma se comportan en sus partidos. Ganaban las elecciones, llegaban los nuevos ministros, nombraban a sus nuevos directores generales, éstos nombraban a su asesores. Todos traían una cosa en común: ni puñetera idea de los asuntos que se resolvían en aquella dependencia que iban a dirigir. No podían por tanto hablar con nadie de nosotros, para que no se evidenciase su gran fraude. Se reunían consigo mismos. No se atrevían tampoco a contradecirse entre ellos, y mucho menos a su jefe que los había nombrado. Eran impenetrables y mudos con nosotros, los que esperábamos sus instrucciones. Eran fieles a sus jefes que les pedían confidencialidad. Pero, leche, ellos habían ido allí para hacer que aquello funcionase. Afuera, fuera de la administración, en la calle, todo el mundo creía que aquello estaba en las mejores manos. Y lo estaba: en las nuestras. Porque mientras esperábamos a ver que nos decían que había que hacer, continuábamos por nuestras cuenta con las tareas, como siempre. Qué decir de la participación democrática en partidos que se crean entre 3 o 4, y, nada más crearse, anuncian ya su programa para las próximas elecciones. Es el caso de Vox, de Podemos y no digamos del partido de Elpidio Silva, cuyo nombre ni siquiera conozco ¿Qué participación van a tener sus afiliados si ni siquiera les han llamado para leerles el programa? De UpyD no conozco su funcionamiento interno de participación, pero sólo viendo el carácter de su presidenta me lo imagino perfectamente.
¿Qué es el funcionamiento democrático de un partido político? ¿Realmente es tan importante? Un partido político es una fábrica de ideas. El obrador o nave central de esa fábrica debe reunir a sus afiliados en consejo permanente para debatir sobre los problemas que afectan al país y sobre las diversas soluciones que los pueden arreglar. El resultado de todos esos debates en permanente reciclaje es el programa propio de ese partido. No hay un libro de Marx o de Milton Fredman donde se puedan consultar las soluciones a los problemas de nuestro tiempo. Nosotros todos tenemos que ser los Marx y los Fredman de nuestro tiempo. Un ciudadano que se afilia a un partido político es porque tiene ideas que aportar o porque tiene una especial capacidad para escuchar las ideas aportadas por otras personas, para analizarlas hasta llegar al nivel más elemental, para evaluarlas y para defenderlas aunque no sean suyas o para rebatirlas si no está de acuerdo, aunque sean de su mejor amigo. Un afiliado va al partido a enriquecerlo con sus aportaciones, no a enriquecerse él con sus silencios. La fidelidad en los partidos puede confundirse con la complicidad o con la cobardía. No hay nada más importante para el presidente de un partido que comprobar que en su partido el debate es incesante, que los mejores de sus asesores no paran de proponer soluciones al resto de los afiliados para que las sometan a la criba de sus observaciones y de sus cuestionamientos en sus debates permanentes. Si hay algo que es posible, gracias al desarrollo de la tecnología de las redes sociales, es la posibilidad de debatir con un formato establecido y formal, entre todo tipo de gentes, separadas por enormes distancias, con absoluto respeto y cumpliendo con un tiempo establecido de antemano, de modo que si no se hace es porque no se cree en ello, porque no se cree en que la gente , la demo, pueda aportar nada que mejore a lo que piensen los notables, la aristo. Un partido en el que su presidente se pasa el día en su amplio despacho y no se entera de que no hay un debate incesante en su sala de reuniones, de que a los únicos afiliados que conoce son los que van a verle a su propio despacho, que no participa él mismo cada día en los propios debates para rebatir, como uno más, una idea de otro o para presentar una propia y aceptar que se la rebata un simple afiliado de base, es seguramente un presidente que al cabo de 20 años se enterará con asombro de que su tesorero se ha llevado 40 millones a Suiza y su secretario general le ha estado entregando sobres hasta a él sin enterarse.
Yo creo que Ciudadanos, C`s, no es un partido democrático, sino que será el partido democrático. El único. El primero. El que romperá moldes. El que dará ejemplo para que los demás lo sigan.

Por eso me he afiliado a Ciudadanos.

miércoles, 23 de abril de 2014

CIUDADANOS, un partido.... ilusionante


Sólo un partido como CIUDADANOS puede acabar la transición y llevarnos por fin a la DEMOCRACIA.

Porque esto que tenemos, desgraciadamente, no puede llamarse democracia. Seguimos perdidos en la transición después de 36 años. DEMOCRACIA es EL GOBIERNO DEL PUEBLO. Pero, aquí, el pueblo es consultado simbólicamente un día cada cuatro años, para ser olvidado después 365 días al año durante cuatro años completos.

No. Ni la participación del pueblo es satisfactoria, ni la organización funcional del Estado se corresponde con la de un gobierno democrático moderno. Nuestra constitución se redactó de forma precipitada en un momento en el que el pueblo no estaba preparado para decidir sobre algo que desconocía en absoluto, por simple falta de uso, y los políticos que la redactaron se aprovecharon de esa falta de preparación del pueblo, para escribir más artículos de los pertinentes y para tratar más temas de los absolutamente necesarios en aquel crucial momento.

A mi entender nos engañaron con aquella constitución y nos colaron cosas nuevas, como las autonomías, que el pueblo ni pedía, ni conocía, y que, a la postre, se han demostrando bastante nocivas. Por otro lado, los políticos se atribuyeron un grado de representatividad para sí mismos que los convertía en los amos absolutos de un país, en el que, paradójicamente, nos decían que la soberanía residía y reside en el pueblo. Desde la falta de compromisos para comparecer periódicamente ante el pueblo soberano para darle explicaciones detalladas de su gestión y de sus decisiones y propuestas, que ha llegado hasta el colmo de que el último presidente diera las ruedas de prensa por un plasma, o lo que se quieran inventar para la próxima vez, hasta la impunidad jurídica, o las vinculaciones y sometimientos de unos estamentos que deberían ser independientes y no lo son. En resumen, que de aquellos polvos vienen estos lodos. Los graves problemas coyunturales que siempre tenemos, derivan principalmente de una estructura del Estado mal diseñada, principalmente por la ausencia premeditada de unos protocolos de control riguroso del pueblo sobre sus políticos. Hay que reformar la constitución para conseguir un país auténticamente democrático. Ninguno de los partidos políticos con solera y curriculum tienen pretensiones de proponer ese cambio necesario, ni se merecen la credibilidad necesaria si en algún momento lo plantean. El único partido que puede proponer con toda legitimidad un cambio de la constitución dirigido a dar más participación y control a los ciudadanos sobre el sistema, es un partido nuevo que se llama precisamente CIUDADANOS.


Tenemos un lider joven, preparado, audaz y con carisma. Tenemos un partido joven sin lacras y con un mensaje que propone: Más democracia; Más participación; Un proyecto ilusionante para todo el país; Una España unida; Unos Estados Unidos de Europa. Y tenemos, en esta campaña para las elecciones europeas, la primera ocasión para empezar a contarle, sin complejos, al resto de los ciudadanos del país cuál es ese proyecto ilusionante que queremos realizar. Entonces... ¿A qué estamos esperando?

lunes, 14 de abril de 2014

El impacto imprescindible

Presentación de candidatura de C's a elecciones europeas en Barcelona. Javier Nart candidato nº 1.

Con relación a las elecciones europeas, la noticia de esta semana en todas las cadenas de televisión ha sido la presentación de Arias Cañete como candidato del PP. Éste ha aprovechado ya para animar a los ciudadanos a que den sus votos a un partido potente que los represente con fuerza en Europa, al suyo. También le han dado en las cadenas su hueco a Elena Valenciano para que a su vez centrase la disputa electoral en su partido como el único capaz de defender los derechos de los débiles frente a su único enemigo. El reto está servido: PP versus PSOE.

Las cadenas y los televidentes, no han tenido noticias de C`s, de UPyD, de IU, ni de ningún otro que mereciesen su atención. Parece bastante clara la estrategia de comunicación que va a imperar en esta campaña electoral. 

Nadie va a regalarles ni un sólo minuto de publicidad a los partidos minoritarios. Si quieren cuota de pantalla van a tener que ganársela. Si quieren los votos de los ciudadanos descontentos, no les van a llegar solos. Los ciudadanos que están descontentos, lo están con todos los políticos, no sólo con los del PP y los del PSOE, también con los de los partidos minoritarios. Para los ciudadanos descontentos, los políticos son todos iguales.

De modo que para hacerse merecedor de los votos de los ciudadanos descontentos, primero es necesario conseguir una cuota de pantalla, y después aprovechar esa cuota de pantalla para demostrar claramente a los ciudadanos descontentos que somos diferentes.

Hace falta un golpe impactante que obligue a las cadenas a fijar su atención en el autor del golpe. No se trata ahora de volver a sacar a Javier Nart en paños menores. Hay que dar un golpe efectivo que además demuestre a los ciudadanos descontentos que en realidad nuestros candidatos son seriamente diferentes, que el nuestro es también un partido seriamente diferente, que no se trata de un golpe folclórico. No es ahora momento para ser conservadores. No tenemos nada que conservar. No es el momento de la timidez. Si somos tímidos nadie va a reparar en nosotros. Es el momento de ser audaces, de apostar, de jugarse el resto. 

Podíamos haber dejado pasar estas elecciones europeas sin participar, y no habría pasado nada. Pero ahora que nos hemos presentado, no podemos pasar inadvertidos, hay que forzar la máquina. Si nos conformamos con 1 y sacamos 1 habremos perdido. Para ganar realmente, si nos conformamos con 1, tenemos que sacar 5. Porque no sólo necesitamos ganar, tenemos que salir eufóricos y ello nos obliga a agigantar a base de insolencia nuestra extrema pequeñez.

El primer golpe de efecto que necesita Ciudadanos para intentar ganar estas elecciones, pasa por demostrar que somos diferentes. ¿Qué nos haría inequívocamente diferentes al resto de los partidos ante los ojos de los votantes, y además se convertiría en un impacto social imposible de acallar? A mí sólo se me ocurre un pequeño gesto, un valiente brindis de generosidad: Renunciar a una parte del sueldo que les corresponda a los posibles diputados, por ejemplo la mitad. Entregar esa mitad a alguien necesitado y significativo, como puedan ser los africanos que resisten en el monte Gurugú. Ése sería un guiño realmente significativo para los ciudadanos descontentos. Ésa sí sería una noticia de primera plana para las cadenas. Ése podría ser, pues, nuestro primer acto de campaña, aunque no el único, después habría que dar más ejemplos de mensajes también seriamente diferentes.

De modo que, ¿Qué hacemos? ¿Nos atrevemos a ser diferentes de verdad?      

viernes, 4 de abril de 2014

Las ausencias más destacadas en la presentación del 22/03/14

Madrid. 22/03/2014. 
Acto de presentación de los candidatos de C's a las elecciones europeas 

No he tenido mucho tiempo para ver despacio los vídeos y para después hacer esta crítica de hoy. Prácticamente, el tiempo que he dispuesto han sido 2 horas, esta misma mañana del 4/4/14. No voy a comentar errores. Sólo voy a mencionar algunas cosas que echo en falta o a las que creo que se les ha dado menos relevancia de la debida en los discursos que he visto.
(A) En primer lugar me refiero a los ciudadanos, a los votantes. El ombligo de estas elecciones, no son los candidatos, ni su perfil, ni las primarias en que se les ha seleccionado. El ombligo de estas elecciones son los votantes. Los votantes son la auténtica Fuerza de la Unión, y hay que hacérselo saber, hay que decírselo y repetírselo directamente en el mitin, nada más empezar, en el medio y también al terminar. Hay que decirles que Europa será lo que ellos quieran que sea. Europa será justamente lo que ellos voten el día 25 de mayo.

(B) Ellos, los votantes, dirán si quieren una Europa corrupta. Si quieren una Europa corrupta, ya saben las listas que tienen que votar. Pueden mandar para Europa hasta 60 diputados sacados de listas de partidos que no han parado de darnos ejemplos de corrupción un día tras otro. Si queremos ser la vergüenza de Europa, ya saben a quienes deben de votar. Pero también está en su mano que no vaya ningún diputado procedente de esas listas. Es muy fácil: olvídense de esas listas a la hora de votar. Si quieren mandar para Europa, diputados ineficaces, igualmente, sólo tienen que repetir sus votos de elecciones pasadas, porque esos mismos diputados inoperantes que eligieron en las pasadas elecciones, continúan en las listas de esos partidos especializados en seleccionar diputados inoperantes para cada ocasión.

(C) Pero también me refiero a los ciudadanos que no van a votar, o van a votar en blanco porque están desencantados. Ésos son, precisamente, nuestra más importante posible fuente de votos, y hay que recoger de ellos cuantos más mejor. Deben ser la estrella de nuestros discursos, deben ser la auténtica estrella del partido que vamos a jugar. Hay que recordarles insistentemente que, si no quieren premiar a esos partidos que los han engañado y los han desencantado repetidamente, no pueden abstenerse ni votar en blanco. El partido se va a jugar tanto si ellos, las auténticas estrellas, están presentes como si se quedan en casa. Pero el resultado del partido será distinto si participan ellos que si deciden no votar para castigar a los políticos que los han engañado tantas veces. Porque, precisamente, éstos serán los que ganen otra vez si los votantes descontentos se quedan en casa. Eso justamente, que se abstengan estos ciudadanos desencantados, es lo que quieren el PP y el PSOE y CyU. Porque su no voto, es un voto que no resta para ellos. Pidan encarecidamente a los ciudadanos desencantados que vayan ese día a votar en masa. Háganles ver claramente su papel decisivo. Pídanles que les ayuden a cambiar las cosas. Está en su mano cambiarlas ahora. Es con su voto como mejor van a demostrarles su poder de ciudadanos descontentos. Son ellos, la gran mayoría del censo, los que decidirán si los malos políticos van a seguir engañando a los ciudadanos, o esta vez van a ser ello por fin los burlados. Pidan a los desencantados que se vuelvan a encantar con su propio partido: con Ciudadanos. Pídanles que les concedan la gestión de su no voto. Pídanles su confianza y háganse responsables de la lucha por los deseos insatisfechos de estos ciudadanos. Y no se cansen de repetirles que éste es el partido de su vida, que lo pueden perder o ganar, pero que como lo pierden, seguro, es si renuncian a jugarlo.

(D) Háganse responsables de la nueva Europa de los ciudadanos. Frente a la Europa de los lobys, hay que levantar una Europa de los ciudadanos. Frente a la economía europea de las desigualdades, de las rentabilidades de los factores de producción, de las productividades y de las subvenciones millonarias a los millonarios, hay que levantar una nueva Economía de la Europa de los ciudadanos basada en el pleno empleo, en la solidaridad, en la igualdad y en la protección ambiental. Frente a la política monetaria y financiera europea del blindaje de las economías fuertes y de las diferencias entre pobres y ricos, hay que levantar a una nueva Política Fiscal y Financiera de la Europa de los ciudadanos vigilante de la corrupción, del delito económico y de las rentas absentistas y acumulativas en las grandes fortunas. 

(E) Pero no sólo los ciudadanos europeos debemos ser solidarios con nosotros mismos. No sólo hay ciudadanos pobres en Europa. Hay que crear polos de desarrollo en África. No podemos quedarnos contemplando pasivamente los saltos de valla que se producen cada día en las fronteras de Europa en Melilla, para imaginar qué nuevos obstáculos añadimos. Hay que apostar por estos ciudadanos de países pobres con rentas per cápita que no llegan a los 200$. Pero no para explotarlos, sino para crearles economías propias que les permitan producir por lo menos para su propio consumo. Podemos ser solidarios con estos países desde una Europa con rentas per capita de 30.000 a 40.000 $. Porque, además, éstas son cifras medias ¿Cuánto no tendrán de renta algunos si las rentas medias alcanza estos valores? 

(F) Por ejemplo, ¿Cual es la renta media de un diputado europeo del PP o del PSOE? No lo sé, pero por qué no afirmar aquí que la de un diputado europeo de C´s va a ser justo la mitad, porque la otra mitad nos comprometemos a donarla a un fondo que crearemos nada más ser nombrados diputados europeos, para destinarlo a la ayuda a países desfavorecidos. Nuestra primera intervención en el parlamento europeo, será presentar ese fondo creado, y animar al resto de los parlamentarios europeos para que se inscriban en esta lista de donantes. Hay que predicar con el ejemplo, y éste es el momento oportuno. Una brindis de generosidad como éste, en estos momentos, puede dar a conocer la imagen de partido diferente que queremos difundir, y en todo caso, siempre será más el 50% de algo que el 100% de nada.



jueves, 3 de abril de 2014

Un partido diferente....

Veamos algunas diferencias
Empezaremos por comentar una positiva. Hay que reconocer el esfuerzo y la eficacia de esta campaña de Movimiento Ciudadano y de la gira emprendida. Hay que valorar la iniciativa tomada a los demás partidos de cara a un posicionamiento inicial ventajoso para las europeas, aprovechando a la vez para hacer  la presentación de Ciudadanos en toda España. Muy bien todo el trabajo de comunicación con los afiliados antes y después de cada acto, y la rápida subida a you tube de todos los vídeos. Muy bien por el esfuerzo, por el diseño y por la ejecución de este plan. Creo que traerá nuevos y numerosos afiliados y votantes al partido.

Pero hay que ocuparse también de tener organizada la atención a esos nuevos afiliados una vez llegan. Aquí perdemos la calidad diferencial, y es en una cuestión importante. No hay nadie encargado de atender de forma adecuada a estas personas nuevas que han llegado con ilusión y no se encuentran con ninguna estructura que los esté esperando a su llegada para introducirlos de inmediato por el partido y darles una función, si es que quieren participar, porque, si no quieren ¿Para qué se han afiliado? Falta una plataforma digital que sirva para que los afiliados se conozcan, contacten, debatan, opinen y acuerden posturas que el partido vaya haciendo propias. Para que los líderes hablen y contesten a las preguntas de los afiliados y den a conocer su forma de pensar y sus proyectos de partido. Un partido que se dice diferente, tiene que serlo de verdad ¿no? Yo no he votado en las primarias para Europa, porque no he tenido ocasión de conocer a los candidatos como tales. No he podido hablar con ellos aunque sea a distancia. Y sin esa cercanía no les voto, porque son para mí tan desconocidos como Vidal Cuadra, por poner un ejemplo. Entiendo que se ha hecho con prisas, y entiendo que los candidatos populares presentados son buenos, y además tienen una buena consideración entre los votantes no afiliados. Pero las primarias no son sólo una acto democrático por el hecho de votar, sino por el debate y el conocimiento previo. Sin comunicación interna interactiva no se puede hablar de un partido democrático. Es necesario desarrollar plataformas digitales diseñadas para inter-actuar, para contactar, dotadas de moderadores de temas y de formas. Por cierto, las páginas de Facebook: deprimentes. Igual que las de los otros partidos de los que nos queremos diferenciar. Para tener eso, mejor no tener nada. Entre ése que manda una carta a los separatistas catalanes, y esos otros que piden la readmisión de los guardias civiles expulsados y otros cuantos extravagantes que pretenden vender su moto a cualquiera que se deje, ya tenemos media página. El resto de comunicantes, dando ánimo y apoyo en plan genérico, incapaces de aportar nada original ni de transmitir ninguna clase de entusiasmo, terminan de cargarse la página. Hay cosas por hacer, si queremos ser, como decimos, diferentes.