lunes, 5 de mayo de 2014

Una candidatura europea diferente




Yo soy de los que piensa que esta convocatoria a las elecciones europeas, Ciudadanos debió dejarla pasar. Era precipitado meterse en estas elecciones sin tener desarrollado el partido a nivel estatal y sin tampoco un programa y una estrategia debatidos a nivel estatal. Aunque fueran un desarrollo y un debate digital, que es el tipo de desarrollo y de debate que, en cualquier caso, con prisas o sin ellas, yo creo que debería hacerse. Pero, a lo hecho, pecho. Y cuando digo pecho, quiero decir que ahora hay que ir a muerte, a por todas. Hay que ser audaces y diferentes. Hay que ser innovadores y valientes. No tenemos nada que conservar, no tenemos nada que perder. Es más, si perdemos muriendo en la lucha, habremos ganado. No podemos jugar con sus mismas armas. Con sus mismas técnicas. Por ejemplo la otra noche en la sexta, Javier Nart, aún sabiendo inglés, francés, catalán, y árabe, no debió entrar al trapo que le tendía el periodista. Ya sabemos todos que Javier Nart es un hombre culto y preparado, por tanto él no debió darle al periodista la respuesta que hubiéramos dado cualquiera en su caso, que es la que dio. El debería haber dado una respuesta diferente, e inesperada, pero más lógica y apropiada al asunto entre manos. Él debió decirle que el idioma que va a hablar en Bruselas es el idioma de la verdad. Con esa respuesta nos hubiera dado mucho más ánimos para votarle, porque ése es el idioma que, todos los ciudadanos, queremos que empiecen a utilizar los parlamentarios y los políticos en general: el idioma de la verdad. Por eso además se le ha elegido a él, porque es valiente y amante de la verdad, no porque sea culto, aunque, ya sabemos que también.

Diferentes, es apartarse del patrón que han seguido hasta aquí todos estos eurodiputados que nos han aburrido, hasta la fecha, con su porte estirado y su pose de gente importante, que parece que allí van a descubrir la genética del alma, cuando todos sabemos que no son nadie, sino tan sólo un simple número para contar cada vez que les manden levantar la mano, sabiendo de antemano cuál es la que van a levantar, si no es que se equivocan.

Todos sabemos que con uno o dos diputados que va a sacar nuestro partido, en el caso más favorable, ni aunque sacasen cinco, van a poder hacer nada que sea significativo de cara a los ciudadanos que les vamos a dar su nuestro voto. Pues, decir precisamente eso, que no van a poder hacer nada, sería empezar utilizando ese idioma de la verdad que los ciudadanos queremos que usen. No van a poder hacer nada de lo que nosotros quisiéramos que hicieran: aportar soluciones para arreglar los problemas que nos agobian: el paro, la corrupción, la pobreza en Europa, la miseria en el tercer mundo, la violencia de los tiranos en países democráticos y no democráticos..... No van a poder proponer soluciones ni los diputados de C's, ni tampoco los del PP, ni del PSOE, con ser seguramente muchos más. Como no lo han hecho nunca antes. Y nos lo pueden decir claramente, sin fingimientos forzados, porque todos nosotros lo sabemos perfectamente.

¿En qué grupo nos vamos a integrar? Pues, si por mí fuera, en ninguno. Para qué, para que nos digan cuando tenemos que levantar la mano, y cuando no, a cambio de no sabemos qué. Por mí, que levanten su mano cuando les dicte su sentido común. Para eso les hemos votado, por lo menos para que levanten sus manos cuando quieran, pensando en nosotros, sólo en nosotros, e, independientemente, de que, los que hagan la propuesta a votar, sean los rojos o los azules.


Yo, por lo menos, lo único que les pediría, aparte de que mantengan su pequeña independencia, es que abran un canal de comunicación interactiva con nosotros, con sus votantes. Nosotros los vamos a poner allí, y lo justo, es que nos dejen una puerta abierta para que les escribamos con nuestras observaciones, con nuestras preguntas, con nuestras posibles peticiones de información, e incluso ¿por qué no?, brindándose a hacer por nosotros alguna gestión que les sea factible en su situación de españoles destacados en la Unión Europea gracias a nuestros votos. Un simple blog, abierto a los comentarios, en el que nos cuenten cada día, o cada semana, lo que van haciendo ellos, si les dejan hacer algo, y los otros. Contarnos las cosas que vean por aquel mundo nuevo que se van a encontrar. Sus opiniones sobre cómo les parece: mal o bien. En fin, alguien próximo y abierto para quienes les vamos a votar, como un amigo. Porque nosotros los vamos a votar por simpatía, sin esperar nada más. Algo sencillo, para mí al menos, que lo hago gratis y para nadie, sin esfuerzo, cada vez que puedo, con este blog dedicado a Ciudadanos.  

jueves, 1 de mayo de 2014

Ciudadanos, C´s: el partido democrático.

¿Por qué, a mis años, me he afiliado a un partido político?
No sólo yo, todos nosotros, tú también, estamos preocupados con los temas políticos. Sólo hay que ver los emails que recibimos y rebotamos, continuamente, repletos de quejas, denuncias y acusaciones sobre los muchos problemas generales que, no sólo no arreglan los políticos, sino que, encima, de gran parte, suelen ser ellos los auténticos creadores. Pero, independientemente del desahogo que en principio nos pueda proporcionar este incesante río de quejas surcando la red, su resultado práctico suele ser nulo. Y, al final, tal cúmulo diario de desgracias irremediables pasando ante nosotros termina provocándonos una insana sensación de agobio.
Nuestra constitución asigna inequívocamente a los partidos políticos la función de canalizar la participación de los ciudadanos en la actividad política. !Qué lástima que no hubiera encomendado esta función nuestra constitución al gmail, al facebook o a las redes sociales en general! Aunque, por entonces, creo que no había de estas cosas. La cuestión es que, si te preocupan los problemas llamados políticos, y crees, como yo, que existen fórmulas para resolverlos, lo más directo que puedes hacer como ciudadano, es afiliarte a un partido político. Y quizás, ahora que soy viejo, tengo más ideas que aportar que cuándo era más joven y tenía menos tiempo para dedicarlo a pensar en estos asuntos. Ése es el porqué.
Pero, ¿por qué Ciudadanos, habiendo partidos más importantes? Esto es muy sencillo de explicar. Resulta que yo he visto diversos vídeos de Albert Rivera, su presidente, y en todos ellos hace especial hincapié en que su partido es un partido diferente, que propugna la participación democrática interna, y que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Esa apuesta por la democracia manifestada explicitamente de forma tan convencida por su presidente, fue para mí la principal razón que me decidió a pedir la afiliación en este partido.
Sé perfectamente que los otros partidos no son democráticos. No sólo no son democráticos los demás partidos, es que tampoco lo son el resto de las organizaciones que funcionan en nuestro país, como por ejemplo la administración, las empresas privadas o los sindicatos. Tenemos un hábito heredado que nos dirige hacia el verticalismo organizativo. No hay que olvidar que nuestro hoy arranca de una etapa anterior de 40 años de dictadura, donde todo funcionaba así legalmente, de forma vertical. En realidad, no somos ni siquiera conscientes de nuestras carencias demócratas, creemos incluso que tenemos todo el derecho del mundo a presentarnos como democráticos siendo tales como somos. Porque creemos en nosotros mismos, en que lo que hacemos está bien, pero no creemos en el funcionamiento democrático. Lo relacionamos instintivamente con la falta de autoridad, con la debilidad de las normas, y, a todo aquel que no sea mando lo consideramos ilegítimo para aportar ninguna sugerencia y, si lo hace, identifiquemos inmediatamente su propuesta como una manifestación de crítica malsana emitida por un atrevido rebelde o por un gilipollas. En realidad no hemos llegado ni a aprender como se establece ese funcionamiento democrático en una organización. Sé que PP y PSOE no son democráticos porque he sido funcionario durante toda mi vida y he tenido a los dos partidos dirigiendo la administración en que yo trabajaba, y sé como se comportaban en la administración, y de la misma forma se comportan en sus partidos. Ganaban las elecciones, llegaban los nuevos ministros, nombraban a sus nuevos directores generales, éstos nombraban a su asesores. Todos traían una cosa en común: ni puñetera idea de los asuntos que se resolvían en aquella dependencia que iban a dirigir. No podían por tanto hablar con nadie de nosotros, para que no se evidenciase su gran fraude. Se reunían consigo mismos. No se atrevían tampoco a contradecirse entre ellos, y mucho menos a su jefe que los había nombrado. Eran impenetrables y mudos con nosotros, los que esperábamos sus instrucciones. Eran fieles a sus jefes que les pedían confidencialidad. Pero, leche, ellos habían ido allí para hacer que aquello funcionase. Afuera, fuera de la administración, en la calle, todo el mundo creía que aquello estaba en las mejores manos. Y lo estaba: en las nuestras. Porque mientras esperábamos a ver que nos decían que había que hacer, continuábamos por nuestras cuenta con las tareas, como siempre. Qué decir de la participación democrática en partidos que se crean entre 3 o 4, y, nada más crearse, anuncian ya su programa para las próximas elecciones. Es el caso de Vox, de Podemos y no digamos del partido de Elpidio Silva, cuyo nombre ni siquiera conozco ¿Qué participación van a tener sus afiliados si ni siquiera les han llamado para leerles el programa? De UpyD no conozco su funcionamiento interno de participación, pero sólo viendo el carácter de su presidenta me lo imagino perfectamente.
¿Qué es el funcionamiento democrático de un partido político? ¿Realmente es tan importante? Un partido político es una fábrica de ideas. El obrador o nave central de esa fábrica debe reunir a sus afiliados en consejo permanente para debatir sobre los problemas que afectan al país y sobre las diversas soluciones que los pueden arreglar. El resultado de todos esos debates en permanente reciclaje es el programa propio de ese partido. No hay un libro de Marx o de Milton Fredman donde se puedan consultar las soluciones a los problemas de nuestro tiempo. Nosotros todos tenemos que ser los Marx y los Fredman de nuestro tiempo. Un ciudadano que se afilia a un partido político es porque tiene ideas que aportar o porque tiene una especial capacidad para escuchar las ideas aportadas por otras personas, para analizarlas hasta llegar al nivel más elemental, para evaluarlas y para defenderlas aunque no sean suyas o para rebatirlas si no está de acuerdo, aunque sean de su mejor amigo. Un afiliado va al partido a enriquecerlo con sus aportaciones, no a enriquecerse él con sus silencios. La fidelidad en los partidos puede confundirse con la complicidad o con la cobardía. No hay nada más importante para el presidente de un partido que comprobar que en su partido el debate es incesante, que los mejores de sus asesores no paran de proponer soluciones al resto de los afiliados para que las sometan a la criba de sus observaciones y de sus cuestionamientos en sus debates permanentes. Si hay algo que es posible, gracias al desarrollo de la tecnología de las redes sociales, es la posibilidad de debatir con un formato establecido y formal, entre todo tipo de gentes, separadas por enormes distancias, con absoluto respeto y cumpliendo con un tiempo establecido de antemano, de modo que si no se hace es porque no se cree en ello, porque no se cree en que la gente , la demo, pueda aportar nada que mejore a lo que piensen los notables, la aristo. Un partido en el que su presidente se pasa el día en su amplio despacho y no se entera de que no hay un debate incesante en su sala de reuniones, de que a los únicos afiliados que conoce son los que van a verle a su propio despacho, que no participa él mismo cada día en los propios debates para rebatir, como uno más, una idea de otro o para presentar una propia y aceptar que se la rebata un simple afiliado de base, es seguramente un presidente que al cabo de 20 años se enterará con asombro de que su tesorero se ha llevado 40 millones a Suiza y su secretario general le ha estado entregando sobres hasta a él sin enterarse.
Yo creo que Ciudadanos, C`s, no es un partido democrático, sino que será el partido democrático. El único. El primero. El que romperá moldes. El que dará ejemplo para que los demás lo sigan.

Por eso me he afiliado a Ciudadanos.